El presidente López Obrador anunció este lunes 28 de diciembre el fin de las conferencias de prensa mañaneras, por lo que la estrategia de comunicación presidencial sería mediante boletines de prensa y una conferencia semanal los miércoles al mediodía. 

La decisión de cancelar el llamado diálogo circular con los medios de comunicación obedece al avance en la información, la objetividad en los medios que están cumpliendo con la responsabilidad de informar con veracidad. 

De ahí que con el boletín oficial, los medios podrán nuevamente reproducirlo, como era antes, explicó el mandatario nacional.

La noticia quizá tomó por sorpresa a muchos e hizo que los conservadores, incluidos los medios que añoran el chayote, se frotaron las manos, porque de eso están pidiendo su limosna. Pero, les falló.

“¿Cómo creen que no vamos a tener las mañaneras? se frotarían las manos toda la prensa conservadora, subvencionada, no puedo decir cómo se le dice a eso coloquialmente (…) nada más que hoy es 28, es el día de los Santos Inocentes”.

La inocentada ocupó  las redes sociales y los medios convencionales por varios minutos, porque si algo ha distinguido al mandatario nacional, es rendir cuentas diariamente, cosa que ningún otro ha hecho. 

Rendir cuentas es democracia

El cotidiano rendimiento de cuentas es parte del ejercicio democrático, cosa que los conservadores juzgan como protagonismo y hasta autoritarismo.

Y es que, como dice el dicho, el lobo cree que todos son de su condición, por eso su enojo, así como sus infructuosos intentos por poner trabas al proceso de transformación. 

Solo puede haber tres argumentos para que la prensa conservadora y sus patrocinadores quieran silenciar al presidente López Obrador:

  1. Que se beneficiaban del régimen de corrupción y ahora sienten que ya no es lo mismo. Porque sí es evidente que cambiaron, eran aplaudidores, se hacían de la vista gorda y de repente se volvieron críticos, paladines de la libertad; entonces, esa es una razón de que hayan perdido privilegios que tenían.
  2. Por una cuestión ideológica, que es muy legítimo que sean conservadores, y por lo general, el conservador es clasista, es racista y les caemos mal, somos nacos. 
  3. Y lo otro pues, sólo que la gente sea masoquista, que les guste que los estén robando, que les estén quitando lo que les pertenece, que los humillen.

Tal fue el recuento que hizo el mandatario. Argumentos que no son inocentada sino parte de una realidad que se ve y se vive todos los días en redes y medios.

Dicen que él mismo está polarizando a la sociedad, pero en realidad es que la división entre los que se creían dueños del país y el pueblo de a pie siempre ha estado. No olvidemos que el padre del neoliberalismo dijo de los pobres: ‘ni los veo ni los oigo’.

_____

M21