Por Yaima Puig Meneses 

El General de Ejército Raúl Castro Ruz y el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, rindieron honores este viernes en Matanzas a los caídos en el cumplimiento del deber durante el incendio en la Base de Supertanqueros.

Matanzas sobrecoge el alma

En el Museo de los Bomberos de esta ciudad cada imagen estremece: frente a la fotografía de su hijo la madre no puede contener las lágrimas y aprieta fuerte la mano de su otro retoño, también muy joven; entre los familiares se escuchan susurros “¡Ay, mi niño!”; dos mujeres se abrazan y otra vez se hace el silencio.

Ha sido un día tremendo para Cuba. Miles de personas han llegado hasta aquí para rendir honores a los caídos en el cumplimiento del deber durante el incendio de la Base de Supertanqueros, traen flores, velas, pequeños carteles… traen consigo el dolor de un pueblo y su homenaje.

Caía la tarde ya en la Atenas de Cuba, y ante las 14 urnas que resguardan restos de los valerosos bomberos tuvo lugar el tributo imprescindible: el General de Ejército Raúl Castro Ruz y el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, rindieron honores, en silencio.

Con marcialidad el General de Ejército ofreció a los héroes el saludo militar y luego depositó una rosa frente a las urnas. Una rosa colocó también el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista, y así lo hicieron luego los miembros del Buró Político que acompañaron a ambos en el solemne momento: Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, así como el general de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera y el general de división Lázaro Alberto Álvarez Casas, ministros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Interior, respectivamente.

Tras ese último homenaje Raúl y Díaz-Canel llegaron junto a los familiares allí presentes.

“Nuestras más sentidas condolencias y el acompañamiento a ustedes en este momento”, les dijo el Jefe de Estado.

Frente a ellos, con la mano en el pecho, el General de Ejército asintió ante las palabras del mandatario, como expresión de que también los acompañaba en su dolor.

Antes habían rendido honores el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz; el vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa; el secretario de Organización del Comité Central, Roberto Morales Ojeda; y la secretaria de la Federación de Mujeres Cubanas, Teresa Amarelle Boué, todos miembros del Buró Político; así como Susely Morfa González, primera secretaria del Comité Provincial del Partido en Matanzas, y el Gobernador Mario Sabines Lorenzo.

Junto al sitio sagrado donde estaban dispuestas las 14 urnas, las últimas guardias de honor correspondieron a ministros y otros dirigentes, así como a miembros del equipo multidisciplinario de medicina legal que realizó la búsqueda de los restos en el área del siniestro.

Y entre tanto dolor que abraza y envuelve la tarde en Matanzas, a la salida de los armones hacia el Panteón de los caídos por la defensa, la fina llovizna que había acompañado buena parte de la tarde volvió a caer sobre la ciudad.

Cuba llora a sus héroes, y desde tan hondo dolor también les honra y abraza.

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