Por Berna Valle. @BernaValle1

El desencanto. Después de la elección interna de Morena, el pasado 30 y 31 de julio de 2022, miles de militantes del partido se sintieron aplastados, traicionados, desencantados. A ellos les digo que ese es el sentimiento que tienen los luchadores de izquierda. 

Lo que sigue es trabajar el territorio, salir a las calles, tocar puerta por puerta, y explicar a los vecinos y a las vecinas por qué es tan importante no intercambiar la voluntad política por una despensa o dinero.

Nos hace falta territorio e ideología. Ese es el mensaje más importante para los militantes puros y fundadores de Morena que no alcanzaron un espacio en el partido. 

Deben de entender que falta trabajo territorial y muchísima formación política. Claramente las instancias de formación y propaganda de Morena son un absoluto fracaso, una tomada de pelo y un robo a la nación.

Los likes, los bots y las personas que están en nuestras redes personales no son las mismas que salen a decidir el destino de nuestro barrio. Y no hay algo más local y representativo en el territorio, como un consejero distrital de partido.

La sorpresa, sin duda, fue la cantidad de voto corporativo que se movilizó. Mucho de ese voto, no se movió por dinosaurios del PRI, o exiliados del PRD, ni chapulines del PAN, que desde luego los hubo. 

La mayor parte de ese voto movilizado fue de los nuevos lopezobradoristas, de los más izquierdistas de nuestro partido, de los recalcitrantes puros e incluso presidentas del Consejo de Morena. 

Fue una marea

Así lo describió Epigmenio Ibarra. Y nos llenó de felicidad. Nos llenó de felicidad porque ya no existe la oposición, ni la derecha, ni el centro. Cualquier candidato a la presidencia de la república en otro partido, no tiene ninguna oportunidad. 

La única forma de hacer política en el México actual es a través de nuestro partido. Lo logramos.

El futuro. Sin duda este es el futuro. No habrá más consultas democráticas entre militantes de raza pura, ni tampoco habrá asambleas deliberativas entre pensadores puros de izquierda, ni tampoco habrá reuniones informativas o de otro tipo, que involucren gobernanza o participación de la base militante auténtica revolucionaria de las conciencias. 

Eso está bien. El tema de la pureza llegó a abrumar, en particular por la gran deshonestidad y falta de integridad de quienes la promueven. El modelo electoral de partidos tiene una estructura jerárquica, un presidente de partido, y un grupo de poder que decide y asigna.

Las decisiones jerárquicas se alimentan de una base corporativa de votantes. 

Ese es el camino que decidimos tomar las izquierdas que nos unimos a la política electoral. Asumamos las consecuencias.

El otro modelo, el de los comités de base, el de los protagonistas del cambio verdadero, el de las asambleas municipales, el de la formación política, la formación de cuadros y la democracia participativa; siempre fue un anhelo. 

Pero ese es el modelo que viene en nuestros estatutos, y muchos de nuestros fundadores están decepcionados porque ese anhelo no se cumplió.

Aunque es importante recordar que ese modelo horizontal, cuasi anarquista, es el que todos desprecian, principalmente las últimas dos dirigencias. Nadie quiere esas reglas de ese estatuto, ni ese modelo. Por eso han pedido una reforma de estatutos inmediata. 

Por esa misma razón, las lamentaciones y las felicitaciones están fuera de lugar. En especial de aquellos que todavía pretenden ostentarse como representantes de la izquierda, tema que en definitiva ni siquiera entienden. 

Los liderazgos que hoy se lamentan y aquellos que se felicitan a sí mismos por lograr sacar los votos; todas y todos esos son los que sacaron a punta de juicios y mentiras a nuestra mejor presidenta de partido Yeidckol Polevnsky

Recordaremos la etapa de Morena dirigida por una mujer, como la última dirigencia de izquierda del partido. Sobresaliente, pues tuvo la entereza y la capacidad de llevarnos a la presidencia y defender el voto de 30 millones.

Pues así son las cosas, a veces el futuro no es lo que esperábamos. No es un retorno al PRI. No obstante, tampoco es un partido de izquierda. 

Inequívocamente, Morena hoy es el partido de todos, absolutamente de todos. Y si los de izquierda queremos que sea lo que esperamos, hay que salir a la calle, trabajar más en el territorio y empezar de cero en la formación política.

_____

M21

Deja un comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here

two × four =