“Yo a Felipe Calderón no he de soltarlo hasta que lo agarren. Pertenece a esa estirpe que desprecio; la de los cobardes a los que, sin correr jamás ningún riesgo, ni pisar nunca el frente de guerra imponen -por megalómanos y ambiciosos- a sus pueblos la guerra. Y tú?”.

El documentalista y productor Epigmenio Ibarra no suelta el tema y no lo soltará, advierte, hasta no ver que se haga justicia, por la guerra atroz a la que sometió el ex presidente Felipe Calderón, al pueblo de México.

En su columna semanal publicada en diversos diarios, dedica “Una carta al embajador Salazar”, como respuesta a una publicación del diplomático en sus redes sociales, preocupado por la que llama “crecida de violencia contra periodistas en México”.

Guerra declarada

Ibarra, claro y directo, no sólo coincide en la preocupación sino que pone las cosas en su lugar y le dice al gringo que “imposible sería entender la violencia demencial del narco en nuestros países, sin esa guerra declarada por el gobierno norteamericano y en la que su país pone las armas y los dólares, en tanto que nosotros ponemos los muertos”. 

“¿No hubiera sido más rentable -si ya habían tomado la decisión de actuar policiaca y militarmente- combatir en su territorio a los dueños de la última milla, a sus narcos locales Sr. Embajador, en lugar de imponernos una guerra sin perspectiva alguna de victoria, toda vez que la demanda y el mercado siguieron creciendo, en contra de los narcos latinoamericanos?”, pregunta el articulista.

E insiste en que el gobierno nortemericano tome responsabilidad de los hechos al cuestionar que “no han desmantelado ni uno solo de los centros de distribución que atienden , con toneladas de droga, a sus grandes ciudades”.

“¿Y los grandes capos estadounidenses, los que mandaban sobre Escobar y el Chapo y mandan sobre el Mayo o El CJNG? 

“¿Y sus policías que les apoyan y sus jueces que les liberan? ¿Y las armas, señor Embajador?”, cuestiona Epigmenio Ibarra.

”¿Cuándo van a marcarle un alto a los mercaderes que las suministran a carteles y sicarios en México? ¿Cuándo van a responder, por otro lado, quién, por qué y cómo ordenó el operativo ‘rápido y furioso’?”

El fuego no se apaga con gasolina

“Juzguen de una vez a quienes, a cambio de sumisión a los designios de Washington, reconocieron a un gobernante espurio y criminal como Felipe Calderón a quien debemos la violencia que sufrimos.

“El fuego no se apaga con gasolina. No queremos más guerra; queremos construir la paz. No queremos combatir las consecuencias de la violencia; queremos acabar con las causas de la misma. Esa es, Sr. Embajador, la respuesta urgente que, juntos, los Estados Unidos y México, tenemos que dar”. 

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