Por  Berna Valle / @BernaValle1 

En el video se ve, cómo Jorge Espadas, diputado del Partido Acción Nacional, empuja de la tribuna a la diputada Margarita García del PT, la diputada se aferra al saco de Jorge y trata de agarrarse de José Elías Lixas del PAN para no caer de espaldas, pero los diputados la empujan. 

Margarita García se aferra al saco de Jorge y se va de bruces sobre Jorge Espadas. José Elías Lixas la repele con un empujón, se tropieza, y golpea con su espalda a Alejandro Robles de Morena. 

El diputado Jorge Espadas, levanta las manos para que la diputada se caiga al piso, y Jorge comienza a gritar “¡me empujó, me empujó!”. 

Sin pensarlo dos veces, Alejandro Robles empuja a José Elías Lixas quien cae de espaldas al piso. José Elías Lixas se levanta y se lanza con los puños contra los petistas, pero lo detiene su compañero de bancada Jorge Espadas. 

Nadie ayuda a Margarita García a recuperarse del golpe, ni de la caída. 

Tampoco grita la Presidenta de la Comisión de Género del PRI, que se ha cometido violencia política de Género. Para el PAN y el PRI, no cuentan los actos de violencia física contra una legisladora del PT transmitido en cadena nacional. 

Los ánimos se calentaron un par de horas antes, cuando la diputada priísta Presidenta de la Comisión de Género, hizo un llamado lamentable y estrepitoso acusando a los diputados de la 4T de ejercer violencia política de género contra Margarita Zavala porque se pusieron de espalda cuando la señora habló en tribuna. 

Clase política sin clase

La señora Zavala afirmó, que los más pobres de México estarían más pobres con la reforma presupuestal del SAT, ya que por culpa del Presidente, “los pobres” no iban a tener cómo deducir las colegiaturas del colegio de sus babys. Desde mi punto de vista, darle la espalda a semejante monstruo fue lo más educado. 

Andrea Chávez de Morena, tuvo la cordialidad de explicarle a Margarita Zavala que le estaban dando la espalda, así como ella se puso de espalda cuando subió a la tribuna Omar, el único sobreviviente de Ayotzinapa. 

La bancada del PAN -como acto de irrespeto a los muertos de Iguala- se puso de espalda y tomaron selfies mientras Omar hablaba sobre los desaparecidos.

Esa es la bancada del PAN y del PRD, cuando algo no les gusta se paran y le dan la espalda al que está en la tribuna. 

Se ha vuelto su nueva forma de dialogar y pedir, darle la espalda a quien no piense como ellos, y simple y sencillamente no escuchar.

El circuito de la comunicación, se llama circuito porque requiere dos partes. La que emite un mensaje y la que recibe el mensaje. Como mínimo se necesitan dos para que esto funcione. 

El gobierno de la Cuarta Transformación de la vida pública de México se basa en este diálogo circular. Nuestro Presidente lo lleva a cabo todos los días, pero para comunicar debemos de estar dispuestos a escuchar. Incluso a escuchar las cosas que no nos gustan. 

El acto del día de ayer, más allá de las propiedades circenses y lo deprimente que resulta como clase política, emerge dentro un contexto fiscal sumamente importante para nuestro país. 

Estamos enfrentando la crisis económica más grande de este siglo, eso no es cualquier cosa, y nuestro presidente es tan fregón que ni siquiera se siente la crisis económica, como si se siente en otros países del mundo. 

El problema de fondo

La reforma a discusión, qué tanto enojo ocasionó en las filas del PAN es muy simple. Las empresas que donen dinero a las organizaciones no gubernamentales, ya no podrán deducir de forma ilimitada esas donaciones solo 7% de su utilidad anual; y las ONGs tendrán un límite para recibir donaciones de 160 mil pesos anuales. 

El argumento del ala conservadora, es que entonces ya no habrá quien cuide a las mujeres golpeadas, las mujeres centroamericanas migrantes, a los pacientes con cáncer, o a los niños de las estancias infantiles. 

En redes sociales hicimos un experimento en los canales de comunicación de los grupos de niños con cáncer del PAN. Lanzamos el reto de “dime el nombre de un niño con cáncer y yo te consigo su tratamiento”. 

Nadie nos dio un nombre de un paciente. Pero nos contactaron ONGs que ofrecen un jugoso esquema de donaciones deducibles de impuestos.

En el CAVI, Centro de Atención a la Violencia Intrafamiliar, no hay ni una sola persona de estas organizaciones acompañando a las mujeres para hacer sus denuncias. Las mujeres tienen que pasar por un terrorífico proceso de revictimización con un montón de insensibles burócratas. 

Después de 5 escritorios, el último filtro son los secretarios de actas del MP que les exigen a las denunciantes que se auto ingresen a uno de esos refugios de mujeres. De otro modo no les levantan la denuncia. 

El tiempo mínimo de reclusión es de 3 meses.

También descubrimos que los “refugios” de las asociaciones civiles altruistas siguen el esquema de las granjas de alcohólicos. 

Los famosos refugios de mujeres – violentadas o migrantes de Centroamérica- tienen instalaciones terribles, esquemas de encarcelamiento de tres meses, trabajo forzado a cambio de techo y comida. Mientras tanto, los directivos de estas organizaciones tienen sueldos que triplican el salario del presidente de México.

No entiendo por qué la solución para una víctima que es presa de la violencia o de la pobreza extrema sea enterrarla en un refugio tipo granja de alcohólicos. 

El reto

¿No estaremos haciendo algo mal?

Definitivamente la reforma fiscal de Andrés Manuel, viene a deshacer un nudo de corrupción, simulaciones y maltrato contra grupos vulnerables, que es la fuente de ingresos millonarios para muchas familias que se creen ricas y trabajadoras. Siendo que mantienen en condiciones infrahumanas a poblaciones verdaderamente necesitadas. De eso viven: de la miseria humana. 

El reto que enfrenta nuestro gobierno y los legisladores de la 4T es atender a toda esa población vulnerable, hacer un censo, crear un grupo de trabajo para definir las rutas, acciones y soluciones. En definitiva mejorar sus condiciones y expectativas de desarrollo humano.

El trabajo legislativo no puede ser el lamentable y patético show de sin sentido que ayer hicieron los diputados. 

¿No estaremos haciendo algo mal al votar por perfiles tan poco aptos?

El legislador debe legislar para proteger los derechos humanos de todos estos mexicanos en situación vulnerable, mejorar ese sistema de corrupción judicial contra las mujeres en situación de violencia, y sin duda, no hay que legislar para seguir enriqueciendo a los mismos miserables sin escrúpulos de siempre.