Por Oscar Peñaloza / @OscarPenaloza26

Soy parte de esa generación que seguramente no tendrá pensiones, que nos integramos al mercado laboral, posterior a la reforma Laboral de Felipe Calderón.

Fue una de las reformas preferentes de quien había usurpado la presidencia. Buscó flexibilizar el mercado laboral mexicano, según para la generación de empleos.

Aún recuerdo gente que celebraba dicha reforma: militantes panistas de hueso colorado, que una vez aprobada cayeron en una incertidumbre laboral y varios en el desempleo, gracias a lo que antes aplaudieron.

Esa reforma instaló las bases del mercado laboral de la era neoliberal y significó más que un avance, un retroceso para todos los trabajadores de México. Buscaron atraer inversión extranjera directa, pero no por la productividad nacional o el mercado interno, sino apostando a flexibilizar la mano de obra.

Que México fuera competitivo en el exterior”, dijeron. Claro, compitiendo con costos bajos de la mano de obra y sin derechos laborales.  

Nos decían que la reforma iba a atraer capitales, que vendría el desarrollo y la modernidad. La tecnocracia, según, apostó por la generación de empleos, pero abaratando la mano de obra.

Así, dieron un golpe mortal al poder adquisitivo de millones familias, contrayendo el consumo y reduciéndose así el mercado interno. 

Era un costo que Felipe Calderón, Javier Lozano y varios panistas con salarios de varios cientos de miles de pesos al mes, estaban dispuestos a correr, además que ellos no pensaban en el mercado interno.

Como muchos de su clase, la tecnocracia jamás pensó en incentivar el mercado nacional, siempre pensaron en el mercado exterior. Claro, pasaban más días en otros países que en México, como Ricky Rickin Canallín.  

Mala herencia para los millennials

Los estragos de la reforma laboral y otras más llamadas “estructurales” impulsadas y aprobadas en la era neoliberal, tuvieron su efecto: el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía de la UNAM expone que en 1987 se requería laborar cuatro horas con 53 minutos para obtener la canasta básica, mientras que para el 26 de octubre del 2017 eran necesarias 24 horas con 31 minutos. 

Esos tiempos dorados en donde el trabajador podía adquirir la canasta básica en media jornada laboral había terminado. En 2017 un día completo no era suficiente.  

Las reformas laborales en la era del PRIAN, que por cierto van en coalición para el 2021, nos mandaron a millones de jóvenes a un mercado laboral salvaje.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Egresados en el 2018 aquellos que recién terminaron sus estudios universitarios y se encuentran trabajando en su primer empleo solo perciben entre tres mil y ocho mil pesos  mensuales. Ese es el México que nos heredó la tecnocracia a nosotros, los millennials.  

Lo que nos genera esperanza es que en 2018 a esos malos manejos neoliberales y a esa “tecnocracia” les dijimos ¡basta! 

El 16 de diciembre de 2019 se aprobó un incremento salarial no visto desde 1975, en 2020 pasó de 102.68 pesos a 123.22 pesos diarios y en la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN) pasó de 176.72 a 185.56 pesos por jornada diaria. 

Ya era hora

Se están llevando a cabo incrementos del salario mínimo de manera real, incrementos de manera histórica, sobre la inflación; se elevó el salario mínimo en 16 por ciento en 2019 y en 20 por ciento este año.

La propuesta para el 2021 es un incremento entre los 4.93 pesos y 12.61 pesos, es decir entre 4 por y 15 por ciento. A pesar de esas medidas, el daño fue tan fuerte y profundo que México sigue teniendo el salario más bajo de América Latina.  

Hoy se trabaja por regresarle la dignidad a la clase trabajadora de este país, ¿Qué será de nuestra generación en 30 o 40 años más? ¿Será una Generación de adultos mayores que tienen que seguir partiéndose el lomo, sin capacidad de supervivencia económica?  

Hoy la bancada de Morena busca corregir una de las herencias de los gobiernos neoliberales, la reforma del 97 no planteó como centro de esta al trabajador, para que este trabajara toda su vida. 

Durante 20 años se festejó dicha reforma, pero ¿cuál ha sido el resultado?: que un trabajador tenga que cotizar 25 años para apenas recibir el 30 por de su salario y que más del 60 por ciento no alcanzó a tener pensiones. 

La tarea

El anterior, fue un sistema de pensiones que no generó pensionados sino desamparados. Hoy Morena realiza modificaciones a las leyes del seguro social y del sistema de ahorro para el retiro, reforma que se trabajó entre el Consejo Coordinador empresarial, sindicatos y gobierno. Hoy se pasa del modelo neoliberal a la economía de bienestar.

Uno de los puntos planteados es reducir de mil 250 a mil semanas de cotización para que los trabajadores tengan derecho a una pensión mínima garantizada.

Se propone incrementar a partir de 2023 la aportación total de la cuenta individual de los trabajadores de 6.5 por ciento más cuota social a 15 por ciento, incluyendo la cuota social. 

La aportación que hoy hacen los trabajadores se mantendrá en sus términos y la aportación patronal se eleva de 5.45 por ciento a 13.87 por ciento. En tanto, la aportación del Estado modifica su composición para beneficiar a los trabajadores de menores ingresos.

Esta reforma busca aumentar el monto de la pensión garantizada que se otorga a los trabajadores, que, cumpliendo con los requisitos de cesantía y vejez, no tienen recursos suficientes para obtener una pensión mayor a dicho monto, se considere las semanas de cotización, el promedio de salario base de cotización de los trabajadores y la edad del trabajador.

No puede ser que las Afores cobren más que en otros países del mundo, por lo la reforma pone un tope máximo al cobro de comisiones, obtenido a partir de un promedio que se obtenga de las comisiones que se cobran en Estados Unidos, Colombia y Chile. 

Si estas comisiones en dichos países bajan, la reducción será aplicada, y en caso de que aumente se mantendrá el promedio aplicado en ese momento.

La derecha es terca

La derecha partidista plantea que las administradoras quebrarán, pero los que se generará incentivos para que las Afores busquen que el dinero de los trabajadores sea invertido en lugares con mayores rendimientos, entre más rendimientos se logren, las Afores ganarán más y buscará inversiones a largo plazo, como lo es la infraestructura y generar crecimiento económico.

Estamos haciendo historia

Aún falta por ser aprobada por el Senado de la República, pero el primer paso se concretó. Siendo un hecho histórico para México, pensar en el país es pensar en sus trabajadores, hoy se logra una lucha más por los derechos laborales de los trabajadores, sobre todos los que menos ganan y sobre todo por las generaciones jóvenes de trabajadores, se está construyendo un sistema más justo y adecuado. 

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