Por Berna Valle @BernaValle1 / Foto: Daniel Orozco

Hace un par de horas, una compañera con un gran toque de sarcasmo decía: “Ya pasamos de La marcha por el día de la mujer a  La marcha de las encapuchados. Está claro que vamos perdiendo derechos pero no tantos todavía“. 

Me parece que no hay una forma más adecuada de recibir el 8 de marzo de 2021.

En el marco de la conmemoración del día Internacional de la Mujer, en el que se festeja que hoy somos reconocidas como ciudadanas ante la ley, y por lo tanto gozamos de los mismos derechos y obligaciones políticas que los hombres; a saber: votar y ser votadas. 

Quiero hablar sobre un video que anda circulando en las redes y pide a un político de Guerrero que renuncie a sus aspiraciones electorales. 

El aspecto incómodo del video está en la causa de la solicitud: violencia de género. 

Entre esas voces ofendidas, hay quienes no se frenaron para destruir la vida privada de quien fuera secretaria general en funciones de presidenta de Morena.

Considero que la contradicción de las legisladoras, tuiteras, youtubers, compañeras militantes y bases de apoyo de Morena, no está en pedir al aspirante de Guerrero que renuncie a su candidatura. Yo estoy convencida que el señor es impresentable. 

La contradicción de las voces (de derecha y de izquierda) que hoy se alzan ofendidas o se dicen ofendidos, por el pacto patriarcal, es que hace exactamente un año participaron en el juego macabro de ciberbullying, grooming, sexting, y violencia política de género, contra  la ex-dirigente nacional del partido.

Callaron

Los gritos, pintas y reclamos de las feministas de hoy, fueron silencios cómplices de ayer. 

En favor de nuestro presidente, hemos visto defender desde Palacio a políticos, periodistas, moneros y familiares, sin distinción de género. Aunque ciertamente, la mayoría de los defendidos, son varones. 

Además, con pena ajena, debemos reconocer que si un candidato, periodista o secretario de estado, necesita que el Presidente salga en su defensa, se convierte en otra triste caricatura de un animal político castrado desde presidencia.

Me parece que el tema de Salgado Macedonio no tiene relación con un pacto patriarcal antifeminista orquestado desde Palacio. 

¿Compañeras?

Si fuera así, habríamos visto una defensa férrea de nuestra dirigente nacional Yeidckol Polevnsky, y en contra de la violencia política de género que hicieron contra ella medios de comunicación, políticos y aficionados -hombres y mujeres- de izquierda y derecha. 

Una feminista es una utopía. Las utopías se defienden más allá del ideario político. Las utopías construyen política, ideología y cultura. 

El problema de Guerrero no tiene nada que ver con el feminismo, sino con una crisis en la procuración de la justicia. 

Mientras la 4ta transformación de México avanza con pasos firmes hacia el futuro; el Poder Judicial protege los privilegios, protege a los delincuentes, protege la incapacidad, protege la burocracia, protege la ineficiencia, protege la injusticia y protege a los políticos sujetos a proceso -hombres o mujeres-. 

Macedonio ha tenido fuero desde el año 1994 a 2008 y de 2018 a 2021, sin duda es una gran ventaja frente a la justicia. No obstante, lo impresentable del susodicho, es la omisión de su gobierno frente al crecimiento del narcotráfico. 

El mayor ingreso del puerto de Acapulco era el turismo de cruceros, durante el gobierno de Macedonio desapareció. En cambio, Acapulco se volvió la sede económica y comercial del crimen que decapita a propios y extraños.  

Ese crecimiento desmedido de las operaciones criminales en Acapulco, albergó los años más feroces y crueles contra la población civil en nuestro amado estado.

Así gobierna Félix Salgado Macedonino. Guerrero no olvida. Nuestro presidente tiene razón: dejemos que los guerrerenses decidan qué gobierno merecen. 

Hemos obviado lo evidente, y lo sacamos de la agenda política: el Poder Judicial, incluida la FGR, deben perseguir y castigar a todos los funcionarios que durante su cargo permitieron el crecimiento del crimen organizado. Sin duda, el crimen organizado es uno de los principales orígenes de la cultura de la violencia.

No es problema de un partido o un presidente. Es el tema de una reforma legislativa al poder judicial. 

Nuestras legisladoras de Morena, deben escuchar a la sociedad, es urgente reformar el código penal y clasificar adecuadamente los delitos de género -digitales y presenciales-. 

Hace falta un poder judicial que sea capaz de enfrentar la violencia de género, la violencia política, la violencia familiar, la violencia laboral, la violencia sexual, la violencia criminal, la violencia a secas. Este es el verdadero enemigo de los guerrerenses y otros tantos millones de mexicanos; la incapacidad del poder judicial. 

Está muy bien participar en la marcha del 8 marzo: con capucha y sin capucha. Ni siquiera es un tema a debate. 

Les jóvenes de la oposición, les jóvenes sin oposición y les jóvenes de nuestro partido ¡Uníos! Nadie nos puede negar el acto político de expresarnos, es nuestro legítimo derecho. 

Además nos permite escribir sobre los temas tabú de la izquierda: las otras rebeldías, la libertad de expresión, la normalización de la violencia política de género dentro de Morena, la ausencia de un Poder Judicial, la crisis de la procuración de justicia, el discurso hueco de una oposición sin ideario político, la hipocresía política, la despolitización de nuestres candidates, la ausencia de un sistema de rendición de cuentas al interior del partido, la nula formación política, la despenalización del aborto. 

La lucha sigue, sigue, sigue. Hoy es contra la normalización de la violencia, otro de los muchos viejos problemas, que nos heredó el neoliberalismo del  régimen derrotado. 

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M21

2 Comentarios

  1. Poco a poco, mientras la ciudadania esta despertando, mientras la ciudadania este participando, el país ira cambiando.

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