Por Berna Valle @BernaValle1 

En 2018 ganamos la gran batalla por la democracia, nos supo a gloria. Pero la guerra en contra del neoliberalismo y por un mejor país aún está en marcha. La presidencia de México fue una gran batalla, pero para llegar al 2021 triunfantes, nuestras estrategias deben replantearse, y no podemos de ninguna manera fraccionarnos, ni aislarnos.

La oposición decidió quitarse la máscara y nos mostró que todos esos partidos – en el fondo y en la forma- son lo mismo. La alianza PRI, PAN, PRD y MC, muestra que el plan de la derecha es una reestructuración para ir en conjunto en contra del proyecto de la Cuarta transformación. Un proyecto anti-México. 

Quieren juntar los recursos de los cuatro partidos con los recursos de los empresarios afines a sus causas anti-México. La única propuesta es derrotarnos en el 2021. En los hechos, todos esos esfuerzos, tal vez debiliten a Morena en algunos territorios. No obstante, resulta preocupante que si no hacemos algo como partido y en unidad, pueden recuperar espacios en el 2024 en donde nuestro Movimiento avanzó. 

La derecha no es poca cosa, tiene estructura, tiene recursos y sobre todo tiene muchas mañas. El futuro de nuestro país está en juego, y si no mostramos unidad, perderemos todo lo ganado.

Después del bochornoso proceso de renovación de dirigencia en Morena, aceptamos el resultado de las encuestas en un acto de total lealtad y congruencia hacia nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador.

Ahora en Morena, mediante coerción de la presidenta del Consejo Nacional, Bertha Luján, hacen creer y mal informan que se ha terminado la alianza con el Partido Verde en San Luis Potosí y aparentemente en Guerrero. Lo cual es falso, la alianza va. 

Aludiendo pureza ideológica, el grupo afín de Bertha Luján, olvida en un acto de completa arrogancia, que nuestro auténtico e histórico enemigo está en desestimar la fuerza de la derecha. 

En Morena se habla de pureza ideológica cuando todos hemos vistos a más de un personaje de dudosas calidad moral, tanto en candidaturas como en el propio gobierno federal. Pero en aras de la unidad, aceptamos su compromiso con este proyecto, a pesar de su pasado.

Este acto de soberbia y ambición desmedida por parte de una facción, ya cobró sus frutos en Hidalgo y Coahuila ¿En qué estamos pensando al querer tirar las alianzas que nos llevaron al triunfo en 2018? Ya se les olvidó que el Partido del Trabajo, el Partido Encuentro Social y el Partido Verde Ecologista fueron nuestros compañeros en nuestra campaña “Juntos haremos historia”. Hoy en día son nuestros compañeros de lucha de la Cuarta transformación de México en las legislaturas. 

Mario Delgado por su parte, llega con el aval del propio presidente Andrés Manuel López Obrador, y en solo tres días desconoce todos los acuerdos que hizo con los diferentes actores políticos de Morena.

Mario no tuvo la capacidad de gestionar la necesaria renovación de nuestro órgano de justicia intrapartidaria, la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia.

A este paso, la próxima vez que se quede a solas con Bertha Luján, en un minuto lo van a mayoritear y a expulsar del partido (tal como el propio grupo de los puros promovió hace menos de un mes). 

El poder del presidente del partido está roto. Hay un grupo de la dirigencia que opera desde el Consejo Nacional de Morena y no parece trabajar por la Cuarta Transformación, parece que trabaja para  sus propios y erráticos intereses creados. La realidad es que de forma consciente o inconsciente, la facción de los puros está haciendo todo lo posible por aislar a Morena y hacerle perder elecciones. 

Ya lo lograron en Hidalgo y Coahuila. La pregunta es ¿si su objetivo es sabotear desde el interior de Morena a la Cuarta Transformación que encabeza nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador?

En este escenario lo triste sería que lo hicieran de forma inconsciente, persiguiendo ciegamente el poder sin importar las consecuencias. El voto de castigo existe, eso debemos tenerlo en cuenta.

No podemos de la noche a la mañana denostar a nuestros aliados, ofendiendo o desconociendo los acuerdos frívolamente a nivel estatal y pensar que nos apoyarán a nivel federal. Esta incongruencia es propia de quién no tiene oficio político.

El Partido Verde ha sido solidario con el gobierno de la Cuarta Transformación. Ha votado a favor de todas las iniciativas de Morena, ha hecho suyo el proyecto del presidente, por lo tanto se les debe tratar con respeto porque están de nuestro lado ¿O acaso queremos verlos del lado del bloque de derecha?

El llamado a la unidad no es a la militancia, es a la dirigencia del partido, en particular a la dirigencia del Consejo Nacional y a quien hoy es nuestro nuevo presidente de partido.

El llamado es a que respeten los acuerdos que se hacen en las cúpulas y en las bases. Hace un mes el presidente de la CNHJ decía que se debía renovar toda la comisión, y hace una semana se ratificó por un ilegal tercer periodo con anuencia del Consejo Nacional, violando toda ley electoral conocida.

Nadie debe estar por encima de la ley, mucho menos quienes presiden nuestro órgano de justicia intrapartidaria. De plano somos la burla del TEPJF que hoy emite una sentencia en donde obliga a Morena a renovar de inmediato nuestro órgano interno de justicia. 

Ya lo dijo el presidente, es mucha militancia para tan poca dirigencia. ¡Demuestren que pueden comprometerse con un proyecto de país!

A la nueva dirigencia de Morena le quedó grande el caballo, es imprescindible que con madurez política, realmente se comprometan al momento histórico que vivimos. De otro modo, sólo serán otro episodio gris y mediocre de Morena, como el saliente y abatido militante del barzón. 

A nosotros los lopezobradoristas sí nos interesa una cuarta transformación, con y sin ese tipo de dirigentes… después de todo, sólo están de paso, pero el cambio verdadero se queda. 

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M21

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