La dirigencia interina de Morena equivocadamente pensó que sólo bastaba el logotipo para ganar cualquier elección, creyó que era imposible perder, pero nos aplastaron

Por Berna Valle @BernaValle1

La vida solo se comprende mirando hacia atrás, pero se debe vivir hacia adelante. En este punto nos encontramos como partido, Movimiento de Regeneración Nacional, Morena. 

Tras los dulces triunfos del 2017, 2018 y 2019, y el millonario presupuesto – quizás más de tres mil millones de pesos- que obtuvimos por esas victorias, llegó una cubetada de fría realidad. En el punto más complejo del gobierno de nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, las elecciones en Coahuila e Hidalgo nos muestran que debemos aprender a utilizar la palabra “imposible” con mayor cautela. 

La alta estima que el pueblo de México le tiene a nuestro presidente, equivocadamente hizo pensar a la dirigencia interina de Morena, que sólo bastaba el logotipo para ganar cualquier elección, ¡creyó que era imposible perder, pero los resultados están a la vista: nos aplastaron.

Morena además de ser un partido es un movimiento, y antes de ser nuestro Movimiento de Regeneración Nacional era la Asamblea Nacional en Defensa de la Economía Popular y el Petróleo. Antes que un membrete, somos un gran movimiento de izquierda.

Uno de los problemas fundamentales de Morena fue que pasó de ser un movimiento a ser el cuarto partido político más grande de todo el planeta. Como movimiento, nos congregamos alrededor de nuestro líder Andrés Manuel López Obrador y tuvimos mucho éxito. Pero como partido, debemos congregarnos alrededor de un programa y preparar al conjunto de personas que lo operen territorialmente y lo ejecuten a nivel nacional.

Nuestro programa es la Cuarta Transformación de la vida pública de México. Para lograr nuestros objetivos, tenemos que sumar los esfuerzos de cientos de miles de personas que tienen un ímpetu auténtico para participar en esta revolución pacífica. 

Los elementos clave de la revolución de la conciencia son: I. Nuestro programa de gobierno. II. Nuestros representantes políticos. III. Los protagonistas del cambio verdadero. 

I. Nuestro programa de gobierno

El programa de la Cuarta Transformación tiene tres ejes. La Política de Gobierno; la Política Social; y la Política Económica. Estos tres ejes son la base del proyecto revolucionario. Los tres ejes son el corazón de la cuarta transformación de México.

Por eso, nuestro partido-movimiento al llegar al gobierno, ha tenido que modificar toda la estructura del Poder Ejecutivo. Para garantizar que estos ejes rectores cumplan el esperado cambio de régimen. En este sentido nuestro partido debe proveer candidatos que compartan la visión de Estado del cambio verdadero. Tal como dice nuestro presidente, el 90% es honestidad y el 10% conocimiento. 

II. Nuestros representantes políticos

No se trata solo de ser una buena persona, la honestidad se refiere a conocer los tres ejes de la transformación de la vida pública de México y convertir toda nuestra existencia en una epopeya para lograr el éxito de la transformación. Porque de eso se trata una revolución. No es un pasatiempo, no es un empleo de nueve de la mañana a seis de la tarde, ni tampoco se trata de encontrar un trabajo. Estamos cambiando la vida pública de nuestro país para las futuras generaciones. Es una revolución de las conciencias. 

La formación política debe otorgarnos la capacidad de reconocer los mejores perfiles para cumplir con estos objetivos. Los representantes políticos de Morena deben tener un 10% de cualidades excepcionales: solvencia moral, conocimientos sobre el encargo, convicciones, ideales, trabajo territorial, perfil territorial, el compromiso de desvivirse por esta revolución pacífica de la vida pública de México. Pero antes que nada deben saber, mandar obedeciendo.

Morena enfrenta grandes desafíos: discutir y actualizar con las bases los estatutos, redactar la plataforma electoral 2021-2024, perfilar y preparar a la militancia para ocupar cada puesto, candidatura y encargo de operación política. No podemos esperar a que venga nuestro presidente a resolver los problemas. Las cosas ya cambiaron, y el presidencialismo del antiguo régimen se acabó. 

III. Los protagonistas del cambio verdadero

Somos un engranaje indispensable para alcanzar los objetivos del estado de bienestar. Todos los simpatizantes de este movimiento somos operadores y por lo tanto protagonistas del cambio de régimen. Somos parte de una auténtica revolución. 

En todas las obras de los genios, reconocemos los pensamientos arcaicos que han rechazado para alcanzar la gloria. En Morena es tiempo de romper el molde y empezar a hacer política de izquierda. Debemos replantearnos cómo hacer que funcione nuestro partido como el brazo político de un gran movimiento y dejar de vernos como un movimiento que se hizo partido.

Jamás lograremos que nuestro movimiento se quede quieto en las estructuras aburridas de la burocracia electorera, pero necesitamos la institucionalidad electoral para ganar espacios dentro de la democracia moderna. De manera que la opción que nos queda es fortalecer a nuestro movimiento, empoderar las luchas de las bases, las consignas por el territorio contra la opresión de los cacicazgos locales y en contra del neoliberalismo. Operar políticamente, a la izquierda y desde abajo.

En esta trinchera, nuestra mayor aspiración es un mundo donde quepan muchos mundos.

La auténtica política de izquierda se hace en la calle, en la operación, alcanzando las entrañas de nuestro territorio por el bien y para el bien de todos. El partido solo tiene que ser un brazo político que nos ayude a ejecutar las demandas populares. 

El sueño de construir un país más justo, donde todos podamos ser felices es posible. Lo que sigue es empeñar nuestro quehacer cotidiano por la construcción de una obra monumental: un mejor país para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.  y los hijos de nuestros hijos.