Quisiéramos tener una realidad diferente, pero cuando México recibe a la epidemia de COVID la enfrenta con su realidad, es decir, con una epidemia de enfermedades crónicas, un sistema de salud en condiciones deterioradas y la profunda desigualdad económica.

Una realidad que no se inauguró el 1 de diciembre de 2018, sino que se ha cultivado a lo largo de las últimas tres o cuatro décadas. Por eso, la epidemia de COVID-19 no puede verse de forma independiente, sino en a través de un horizonte que delata por sí misma su complejidad.

Quisiéramos tener una realidad diferente, sí. Quisiéramos no estar en la lista de los primeros lugares en defunción ni registro de nuevos casos, sí. 

También quisiéramos que la epidemia se pudiera detener de un minuto a otro, Pero desde luego esto no es posible ni en México ni en el mundo, pero la expectativa social discrepa de la realidad.

Estas palabras no son apuntes para la vida anhelada, son parte de una respuesta, breve, pero contundente y clara, del doctor Hugo López-Gatell, durante la conferencia de prensa del informe de COVID-19 del jueves 2 de julio de 2020.

“Con estas cifras se ratifica que México es el sexto lugar en fallecidos y seguimos creciendo en una lista que quisiéramos ser los últimos”, expone un reportero. 

“Desde luego no quisiéramos tener ningún caso, no quisiéramos tener una epidemia ni en México ni en el mundo, quisiéramos que la epidemia se pudiera detener de un minuto a otro. También quisiéramos no tener terremotos, inundaciones, huracanes, no tener deslaves. También quisiéramos no tener contaminadas nuestras cuencas hídricas”, responde el epidemiólogo, posdoctorado por el Departamento de Epidemiología, Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health.

“También quisiéramos tener un sistema de salud competente que se hubiera desarrollado a lo largo de los últimos 30 años”, pero el actual gobierno recibió un sistema de salud deteriorado, saqueado, abandonado.

“Esta es la realidad que hemos enfrentado a lo largo de 30 o 40 años: un sistema de salud que no creció a la velocidad que se necesita respecto al crecimiento de la población”, subraya el doctor López-Gatell.

Un sistema de salud que fue deteriorando sus instalaciones por falta de servicio, por dispersión del dinero en otras cosas, porque la concentración caótica de los servicios de salud en zonas urbanas y la marginación de las zonas rurales.

“Un sistema de salud no se echó a perder el 1 de diciembre de 2018. Está así hace 30 años”, dice y solo quienes no se han parado en un centro de salud, son los que tienen una realidad fantasiosa respecto a las condiciones de los servicios que se han otorgado a millones de mexicanos.

“También quisiéramos no tener una epidemia enorme de enfermedades crónicas, obesidad y sobrepeso”, pero tres cuartas partes de la población mexicana, las padece; diabetes: 14 por ciento de las personas mayores de 20 años; hipertensión 35 por ciento de las personas mayores  de 20 años.

Desde hace 15 años, indica el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, la principales causas de muerte están relacionadas con enfermedades cardiovasculares.

A todo ello se suma la brutal desigualdad, donde “la mitad de la población de México vive en condición de pobreza, de insuficiencia económica para abastecerse de elementos básico pasar una vida apropiada y tiene dificultades para enfrentar esa vida todos los días”.

“Quisiéramos tener una realidad diferente”, asiente el subsecretario, “hoy tenemo COVID, pero es importante no verlo solo como COVID, es COVID con una población con estas carencias”.

Ningún país quiere aparecer en los primeros lugares de casos o defunciones. Nadie quiere pertenecer a las estadísticas.

Los antecedentes y el escenario, no son el justificante sino el pivote de la estrategia para la transformación de la vida pública y social del país, las líneas de la narrativa que se tiene que cambiar y se está haciendo. Hoy  “o primero y más importante es que no haya personas que  mueran por falta de atención”, dijo López-Gatell ese 2 de julio en Palacio Nacional. 

La pandemia nos agarró con apenas los primeros grandes pasos de la reestructuración del sistema de salud, a través del Insabi, con la aplicación de un presupuesto adicional para zanjar los rezagos, con la elevación de la salud rango de derecho, con la disposición de atención médica y medicinas gratis, con el reconocimiento de los derechos laborales de alrededor de 20 mil trabajadores de la salud.

Sí, quisiéramos otra realidad, para alcanzarla el cambio está arrancado de raíz el modelo que nos llevó a estos escenarios. Sí, queremos otra realidad: la estamos construyendo. 

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M21

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