Ningún personaje de la Revolución mexicana otorgaba el valor que merecía, desde ese entonces, a los medios de información, como lo hizo Pancho Villa. A pesar de estar inscrito en las páginas de la clandestinidad, no desperdiciaba espacios para dar a conocer al mundo las razones de su lucha.

Su personalidad convocaba a los medios por sí sola. Era un guerrero que dibujó a los personajes de la Revolución en el cine mundial. Su manera de ser, de vestir, de hablar, de pensar lo pintaban como el gran personaje que fue y es.

El caudillo de la Revolución Mexicana con más biógrafos y el único que pasó a territorio estadounidense en la lucha armada, nació en San Juan Río, Durango, el 5 de junio de 1878. Pancho Viila en realidad se llamaba José Doroteo Arango Arámbula.

Acostumbrado a rodearse de periodistas y de intelectuales, convivió como ninguno con personajes como el periodista estadounidense John Reed, quien comisionado por la revista Metropolitan y el diario World cubrió las andanzas del caudillo rebelde cuyas operaciones en las cercanías de la frontera estadounidense lo habían convertido en noticia de primera plana. Y con el escrito chihuahuense Martín Luis Guzmán, autor de La sombra del caudillo, y El águila y la serpiente.

Villa dio entrevistas constantemente, hizo un contrato con Hollywood para filmar sus batallas e incluso sus tropas recibieron uniformes nuevos para rodar algunas escenas con una mejor imagen. 

También firmó un contrato con el Mutual Film Company de D. W. Griffith, compañía que produjo la película ‘The Life of General Villa” que se estrenó con rotundo éxito el 14 de mayo de 1914 en Nueva York.

La cinta incorporó escenas escenificadas y auténticas imágenes en vivo de batallas reales durante la Revolución mexicana.

Se sabe que la razón de Pancho Villa para protagonizar la película fue financiera, ya que necesitaba fondos para lucha revolucionaria. De ahí que por el contrato recibió de 25 mil pesos y la promesa de obtener el 50 por ciento de las ganancias de la proyección de la película, por aceptar dejar que la compañía filmara sus batallas a la luz del día y volver a representarlas si se necesitaran más imágenes.

Puede decirse que gracias a esa visión y la necesidad de consolidar la lucha armada, México cuenta con documentos fílmicos que han quedado para la posteridad y permiten conocer uno de los episodios más importantes de la historia. 

Por ello, no es vano afirmar que Villa fue un revolucionario mediático, que contó de viva voz sus hazañas, sus ideales a escritores y periodistas, y que al grito de “corre cámara” estaba presto para la acción. 

Villa murió asesinado en una emboscada en Hidalgo del Parral, Chihuahua, el 20 de julio de 1923.

Durante la Revolución fue conocido como El Centauro del Norte, fue gobernador provisional de Chihuahua en 1913 y 1914. Aunque no se le aceptó en el panteón de los héroes nacionales hasta 20 años después de su muerte, su memoria se honra hoy por mexicanos, estadounidenses y personas de todo el mundo.

En algunas ciudades del país es considerado un santo, hay estampitas en las iglesias católicas de él y se le encienden veladoras. Tiene su propia oración:

Al espíritu mártir de Pancho Villa, Gran General Revolucionario.

En el nombre de Dios nuestro señor invoco a los espíritus que te protejan para que me ayudes, así como ayudaste en el mundo terrenal a los necesitados, así como venciste a los poderosos, así como hiciste retroceder a tus enemigos, así te pido tu protección espiritual para que me libres de todo mal y me des el ánimo necesario y el valor suficiente para enfrentarme a lo más difícil que se me presente en la vida. Amén.

_______

M21/jgs