Somos México, el partido del engaño
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Somos México, el partido del engaño

José García Sánchez
José García SánchezColumnista de Opinión9 de julio de 2026 a las 6:59 h

Somos México es una organización que suspira por el pasado y adopta la nostalgia como una novedosa forma de hacer política. Para sus líderes, lo importante es concursar; de la victoria se encargan los tribunales y, para la difusión de su triunfo jurídico, tienen a los medios que, desde ahora, comienzan a interpretar su llegada como un logro de la pluralidad y la democracia, siendo, exactamente, lo contrario.

Aseguran basar su política en causas y no en ideologías. Las causas de los conflictos que existen en México fueron los gobiernos de los que formaron parte la mayoría de sus integrantes.

En sus filas se encuentran exdirigentes de asociaciones de todo tipo, todas ellas deterioradas por sus malos manejos, que tratarán de rescatar su trayectoria en nombre de la pluralidad, sobre todo en el tema de los derechos humanos y la defensa de la sociedad civil, cuyo término se han apropiado.

Evidente que cuando alguno firma no ser de derecha ni de izquierda es que son conservadores, el refugio de los indefinidos políticamente. Esa es la posición de quienes ahora intentan manipular la idea que sobre ellos tiene la población, negando ser el partido del engaño.

Lo que para la izquierda es pueblo, para la derecha es sociedad civil, y en su nombre reforzarán la lucha contra la democracia, pero principalmente contra el actual gobierno. Alexandre Correa, politólogo brasileño, señala que la aparición de defensores de derechos de minorías, catedráticos y juristas han servido con efectividad a consolidar los golpes de Estado blandos en América Latina.

La judicialización de elecciones y procesos democráticos ha servido de punto de encuentro con gobiernos de ultraderecha que de inmediato se suman a las demandas internas de los países que adoptan esta manera de llevar la democracia a los tribunales y convertir la voluntad popular en el fallo de juez corrupto.

Charles Dunlap, a principios del presente siglo, definió el Lawfare como “el uso de la ley como medio para cumplir objetivos militares”, para lo cual están listos los miembros del Consejo Ciudadano de Somos México, integrado por personajes de la política más oscura de la historia reciente de México.

Por si fuera poco, este partido, como quiera que termine llamándose, tiene su brazo sionista en la persona de Adina Chelminsky, autodenominada figura clave en la promoción de la educación financiera en México, que representa el vínculo con lo más radical de los israelíes, el sionismo, la derecha y la ultraderecha.

Personaje que puede convertirse en un peligro para México, porque su actuación en favor del sionismo rebasa los límites de la militancia partidista e incursiona en los medios como territorio propio.

Somos México puede darle el tiro de gracia al PAN; después de las elecciones de junio del próximo año, uno de los dos partidos morirá. Aunque debe tomarse en cuenta que el PAN es el consentido de Estados Unidos, por los servicios prestados a su causa.

El abandono del PAN es progresivo; los propios medios empiezan a marginarlos y cuestionarlos, a medida que los dirigentes del nuevo partido buscan espacios, a cualquier precio, para darse a notar y anunciar su existencia que no ha causado la emoción esperada entre la población. Ambos partidos son lo mismo, con los mismos personajes, quieren lo mismo: que pierda Morena, aunque no ganen ellos.

La derecha quiere asociarse hasta con el diablo si es preciso para destrabar lo que llaman secuestro de sus privilegios, que es el único pretexto para sentirse superiores a otros y la única causa de su lucha.

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